Iglesia Catolica

Los domingos a las 13h.
(luego compartimos el almuerzo que traemos)Domingo a las 11h.
Martes: 17h-19h
Miércoles: 18h-20h
(otro dia solicite cita por telefono)

Confesion,
Primera Comunion,
Confirmacion,
Matrimonio. Visita de enfermos.
Direccion-Espiritual; Funerales

Sede de la Comunidad Latinoamericana de la Diocesis de Paris
122 rue de la Glacière 75013-Paris Bus: 21(bajada Daviel)
Métro : Glacière (linea 6) 62(bajada Glacière-Tolbiac)

Capellan  :Padre César-Martin Terrones o.p.

Tél. :01 44 95 13 78 06 21 92 55 25 e-mail : cesar.terrones@wanadoo.fr

No digas Padre si no te portas como hijo.
No digas Nuestro si vives aislado en tu egoismo.
No digas que estas en el Cielo, si solo piensas en las cosas terrenas.
No digas santificado sea tu nombre,  si no lo honras.
No digas venga a nosotros tu Reino,si lo pronuncias unicamente cuando tienes éxito material.
No digas hàgase tu voluntad, si no la acepts cuando ella es dolorosa.
No digas danos hoy nuestro pan, si no te preocupas de las gentes con hambre, necesitados de medicinas,  de libros, de vivienda o de trabajo.
No digas perdona nuestras ofensas si guardas rencor a tu hermano.
No digas no nos dejes caer en tentación si tienes unas locas intenciones de seguir pecando.
No digas líbranos del mal, si no te decides a luchar contra él.
No digas Amen si no has tomado en serio las palabras del PADRE NUESTRO.

MAGNIFICAT

Mi alma glorifica al Señor
y mi espiritu se regocija en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humildad de su sierva.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.
Su Nombre es santo
y es misericordioso con aquellos que lo invocan.
Desplegó la fuerza de su brazo
y dispersó a los soberbios.
Derribó de sus tronos a los poderosos
y enalteció a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos, mientras que a los ricos los despidió vacios.
Tomó de la mano a Israel su siervo, acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abrahan y de su descendencia para siempre.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo. Amén.

 

La Misa Dominical,

centro de la vida cristiana

Nuestra comunidad valoriza y tiene como prioridad parti- cipar a la Misa dominical . Por ello debemos motivar a los cristianos para que participen en ella activamente y, si es posible, mejor con la familia.

La asistencia de los padres con sus hijos a la celebracion eucaristica dominical es una pedagogia eficaz para comuni- car la fe y un estrecho vinculo que mantiene la unidad entre ellos.

El domingo ha significado, a lo largo de la vida de la Iglesia, el momento privilegiado del encuentro de las comu- nidades con el Señor resucitado.

Es necesario que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y en el ahora de sus vidas.

El es el Viviente que camina a nuestro lado, descubriendonos el sentido de los aconte- cimientos, del dolor y de la muerte, de la alegria y de la fiesta, entrando en nuestras casas y permaneciendo en ellas, alimentandonos con el Pan que da la vida. Por eso la celebracion dominical de la Eucaristia ha de ser el centro de la vida cristiana.

El encuentro con Cristo en la Eucaristia suscita el compromiso de la evangelizacion y el impulso a la solidaridad ; despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimo- niarlo en la sociedad para que sea mas justa y humana.

De la Eucaristia ha brotado a lo largo de los si- glos un inmenso caudal de caridad, de participa- cion en las dificultades de los demas, de amor y de justicia.

Solo de la Eucaristia brotara la civilizacion del amor, que transformara Latinoamerica y el Caribe para que, ademas de ser el continente de la esperanza, sea también el continente del amor . (Doc. Aparecida 2007 Celam)

Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte.

Quédate con nosotros, porque en torno a nosotros se van haciendo más densas las sombras, y tú eres la Luz; en nuestros corazones se insinúa la desesperanza, y tú los haces arder con la certeza de la Pascua. Estamos cansados del camino, pero tú nos confortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección.
Quédate con nosotros, Señor, cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas de la duda, del cansancio o de la dificultad: tú, que eres la Verdad misma como revelador del Padre, ilumina nuestras mentes con tu Palabra; ayúdanos a sentir la belleza de creer en ti.
Quédate en nuestras familias, ilumínalas en sus dudas, sostenlas en sus dificultades, consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que amenazan su unidad y su naturaleza. Tú que eres la Vida, quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana abundante y generosamente, donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción hasta su término natural.

Quédate, Señor, con aquéllos que en nuestras sociedades son más vulnerables; quédate con los pobres y humildes, con los indígenas y afroamericanos, que no siempre han encontrado espacios y apoyo para expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad.

Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de nuestro Continente, protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia y contra sus legítimas esperanzas.

ˇOh buen Pastor, quédate con nuestros ancianos y con nuestros enfermos. ˇFortalece a todos en su fe para que sean tus discípulos y misioneros! (Quédate, Señor- Oración de Benedicto XVI en Aparecida, Brasil.)